Sembrar esperanza

Cuando una mujer decide cambiar, todo a su alrededor también cambia

(Eufrosina Cruz)

EDÚCAME: palabras de una madre.

Hijas. Hijos.

Quiero escucharte, quiero volver a ser tú.

Ser niña.

Detener el tiempo y aburrirme.

Mirar sin violencia. Sentir con el corazón.

Reír y bailar sin que haya un final.

Creer en volar. Y volar hasta el infinito.

Pero grito, pego y me tapo los oídos.

Para no escucharte, no verte y no sentirte.

Me alejo de ti, te aplasto y te hundo.

Me convierto en dragón y escupo fuego.

Se me olvidó el amor, las caricias y los besos.

Se me olvidó cuidarte, amarte y sobre todo respetarte.

Se me olvidó ser madre. Agotada, se me olvidó.

Y acabé destrozada de dolor.

Menos mal que tu voz siempre está ahí, para recordarme…

Mamá, edúcame, soy el futuro.

HOPE:

Esperanza.

Qué palabra tan bella, fuerte y profunda.

Pero qué enferma estás…

Deseo llenarte de colores.

Como el arcoíris y los mil y un pétalos de cada flor.

Hope.

ACARICIAR LAS NUBES:

Ojalá tuviera tus manos para acariciar las nubes.

Ojalá tuviera tu risa siempre en cada esquina.

Ojalá tuviera tus piernas para recorrer el mundo.

Incansable.

Ojalá tuviera tus brazos para volar.

Y soñar…

VIEJAS SABIAS:

Arrugas interminables y suavidad extrema.

Voz de cuento, olor a eternidad.

Frágil y bella.

Cansada y llena de vida.

Madurez en su totalidad.

Culminación, sabiduría, ejemplo.

Viejas.

Qué palabra tan fea y no querida.

No puede describir la inmensidad que sois.

Sabias.

Hago una gran reverencia antes vosotras, las viejas, las sabias.

Os admiro infinito y sois mi ejemplo de vida.

Gracias por hacernos, por darnos vida, por construir nuestro mundo.

Gracias por vuestra vida, gracias, eternamente gracias.

Gracias.

No os olvidaremos.

Y en estos tiempos de pandemias, no os olvidamos.

Os debemos todo.

Os merecéis todo.

Y sobre todo,

Os merecéis morir dignamente, morir humanamente,

con amor,

sin soledad.

Morir, con un abrazo

BENDITA INOCENCIA:

Amor puro e inocente.

Alegría y ganas de vivir.

Sonrisa infinita que alegra el alma.

Cuentos todas las noches.

Historias sin fin.

El universo con la luna y sus estrellas.

Manzanita que vende quesos y a quien le compra le da un beso.

A garbancito no piséis.

Y colorín colorado

pero el cuento no se ha acabado porque el cuento no es un cuento…

es un mayo:

En tu puerta planté un guindo

y en tu ventana un cerezo

por cada guinda un abrazo

por cada cereza un beso.

TITINA:

¡Otra niña, otra guerrera!

con carácter, decidida,

segura

y pisando fuerte.

Aquí estoy, a tu lado.

Si caes, si dudas,

si te pierdes…

aquí estoy.

Mujeres, 

pasión y fuerza,

siempre MUJERES.

NO QUIERO SER PRINCESA:

No quiero ser princesa.

Quiero ser alcaldesa.

Quiero ser astronauta.

Quiero ser escritora.

Quiero ser médica.

Quiero ser artista.

Quiero ser inventora.

Quiero ser actriz.

Quiero ser camionera.

Quiero ser maga.

Quiero ser jardinera.

Quiero ser feliz.

Quiero, ser.

LUCHAR:

Nunca te rindas, nunca digas no puedo.

Siempre luchar.

Resistir, persistir y creer.

Esperanza.

Es mi deber por ellas, por todas, por nosotras.

Por las que murieron luchando.

Luchar y ser. Siempre.

SAN MARTÍN DEL CASTAÑAR:

Precioso pueblo con esencia de mujer

PRATS DE LLUÇANÈS:

Pequeño pueblo barcelonés donde cada año adornan sus calles para conmemorar el 25N.

Día internacional contra la violencia hacia la mujer.

EL ABRAZO ARCAICO:

Alain Vigneau, clown, escribió un libro sobre el trabajo del clown, Clown esencial, y ahí aparece el abrazo arcaico.

Esta explicación me parece muy bella para aprender a mirar a nuestros hijos y a entenderlos…

“Lo que más nos hace sufrir no es tanto el hecho de no sentirnos queridos, sino el de no poder amar tanto como sentimos que nuestro corazón está impulsado naturalmente a hacerlo.

Un niño de 2 años abraza con cariño su peluche favorito. Encuentra la plena dicha del dar, no reclama a nadie, y se contenta con el alegre placer de entregar su amor a otro ser. El objeto es el elemento simbólico de la primera relación. El objeto inanimado se convierte en un ser con ánima propia, como ocurre con el teatro de objetos. Es el proceso de dar vida, de poder relacionarse. Son nuestros testigos, y este silencio respetuoso, esta presencia no enjuiciadora, no censuradora, favorece una profunda libertad expresiva. Es la misma que encuentra el clown esencial en el público cuando este los mira. Este abrazo arcaico permite nuestra primera libertad de expresión, nuestra primera creación, nuestro primer gran acto creativo, dotando a un objeto totalmente inanimado de presencia, carácter, sentimientos, deseos, necesidades o miedos.

Podemos utilizar en el trabajo un osito de peluche para acompañar a los adultos en este movimiento de encuentro y reconocimiento. Trabaja la escucha: UCI emocional. Abrazar a nuestro niño interior para recobrar nuestra capacidad de cuidar de nosotros mismos.

Este abrazo arcaico desvela nuestra necesidad natural de amar, de ser amados, para encontrar la reparación de nosotros mismos. Vivenciar el descanso de una aceptación incondicional,

tanto tiempo anhelada, donde nuestra soledad podrá por fin sosegarse en el reencuentro con este cómplice compasivo, que siempre estuvo ahí, a la espera de nuestra vuelta a casa.”

Así que podemos dejar a nuestros hijos que abracen a sus ositos y saquen todo su amor, ese amor tan íntimo y puro.

Y nosotros, como adultos, aprendamos de ellos, podemos observarlos con tiempo y volver a reconciliarnos con nosotros mismos.