De mujeres y fuego

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El fuego es un elemento natural y socializador inherente a todas las culturas, utilizado a lo largo de siglos, siendo para muchas poblaciones y grupos humanos parte esencial de su supervivencia.
Los bosques los provee de alimento, combustible, forraje para el ganado, medicinas naturales, material para la construcción de sus casas… El acceso a los bosques es imprescindible para estas poblaciones con cultura de fuego que además de una dimensión humana, conlleva un proceso natural de ordenación y gestión de los ecosistemas, creando entre pobladores y naturaleza una interrelación directa.

El fuego ocupa un lugar central en la convivencia de la vida en el Valle de Kullu

Este texto nace de la experiencia que tuvo lugar durante la estadía en el Valle de Kullu, o Valle de los Dioses, donde el fuego ocupa un papel central en la organización del trabajo y en la conservación de los bosques, llevado a cabo principalmente por mujeres. El Valle se sitúa en el estado de Himachal Pradesh, a pie de la cordillera de los Himalayas (noreste de la India) presentando un impresionante paisaje cultural, natural y humano; donde sus poblaciones viven mayoritariamente de la agricultura, la ganadería y los productos derivados de ambas.

En esta región como en la mayoría del país, la deforestación es un problema de extrema importancia. La tala indiscriminada, las represas o los incendios, son algunas de las causas por las cuales está desapareciendo con rapidez gran cantidad de masa forestal. Pero ésta pérdida no sólo es física, sino que conlleva también un proceso de desaparición del conocimiento local relacionado con el uso, tratamiento y gestión de los recursos naturales.

La deforestación es una cuestión de género, ya que son las mujeres las más afectadas por la pérdida de sus bosques y la pobreza aumenta aún más las consecuencias que tiene la deforestación sobre ellas. En la India
rural existe una división del trabajo desigual entre hombres y mujeres; estudios demuestran que la contribución de las mujeres a la economía comunitaria es mayor, trabajando un promedio horas más al día que los hombres. Las mujeres tradicionalmente se han encargado de la recolección de agua, forraje, combustible y otros productos forestales, mientras que los hombres realizan la mayor parte de las actividades de cultivo y comercialización.

 

 

Con la pérdida de los bosques aumenta el trabajo de las mujeres ya que cada vez han de caminar mayores distancias para poder obtener leña y forraje. Invierten más tiempo para alcanzar la línea de árboles en retroceso, lo que afecta directamente a su salud, ya que deben soportar pesadas cargas a lo largo de mayores distancias (soportan de 15 a 20 kg sobre sus espaldas en caminos de hasta 2 a 3 horas). Consecuencia de esto las mujeres disponen de menos tiempo para sí mismas, para su autocuidado y atención, en detrimento de la atención y cuidado familiar. A pesar de esta problemática, es importante considerar que estas actividades cotidianas generan espacios de distensión donde las mujeres comparten preocupaciones, confidencias, momentos de humor; lo que las alivia y aporta ayuda mutua.

Además de esto, las políticas “desarrollistas” y la formalización de la propiedad de la tierra, en su mayoría titularizada por hombres, ha contribuido a empeorar la situación económica y de dependencia de las mujeres. La relación hombres-bosque se basa principalmente en la productividad dentro de la economía formal, modificando los usos tradicionales de la tierra que beneficiaban a las comunidades de manera sostenible y generando una producción de cultivos orientados exclusivamente al mercado. La relación mujeres-bosque continúa siendo una interacción respetuosa con los recursos naturales, ya que se crean relaciones locales de interacción con el entorno del que obtienen los elementos necesarios para la supervivencia diaria de la familia.

En todo este contexto nos acercamos al trabajo que realiza Jagriti, organización de la zona que trabaja en el Valle desde hace unos 5 años. Sus proyectos se encaminan a la mejora de la calidad de vida de los y las pobladores del Valle a través del trabajo con grupos de mujeres, por ser este un colectivo que en India se encuentra en condiciones de especial vulnerabilidad, por ser mujeres, campesinas y hallarse en condiciones de desigualdad en el acceso a recursos.

Nuestro trabajo se transformó en una primera toma de contacto con la realidad rural india, la realidad de sus mujeres y las oportunidades, lentas pero posibles de cambio. La organización cuenta con varias líneas de intervención. Una de ellas es la promoción de emprendimientos por parte de mujeres. Se trabaja en proyectos que contemplan su emancipación a través de la recuperación de tiempo libre mediante proyectos de dotación de cocinas de gas y mejoramiento de las cocinas tradicionales. A este objetivo principal de trabajo se asocian proyectos de producción de manufacturas y artesanías propias de la zona lo que supone un aumento de sus ingresos.

En nuestra visita al Valle de Kullu recorrimos cinco pueblos y aldeas de la mano de mujeres de la zona. Nuestro objetivo principal era conocer los resultados hasta ese momento del proyecto de entrega de LPG (Liquid Petroleoum Gas. Cocinas de gas), hammam (estufa para calentar agua) y mejoramiento del tandori (cocina tradicional), relacionado con la disminución de la cantidad de leña que necesitan recoger. Este proyecto tiene como objetivo el aumento de tiempo libre de las mujeres para poder destinarlo a otras actividades que les aporten mayor autonomía dentro de sus núcleos familiares.

 

                 

 

 

 

 

 

 

 

Para llevar a cabo este trabajo, se tomó como grupo destinatario de referencia a mujeres, y más en concreto a mujeres organizadas. En todos los pueblos encontramos “Grupos de ahorro de mujeres”, cooperativas de mujeres que se unen para crear pequeñas bolsas de ahorro monetario con las que poder hacer frente a contingencias que surgen de manera personal o comunitaria.

Durante los años que lleva Jagrity trabajando en la zona, se han hecho mejoras en los hogares instalando Cocinas de gas (LPG), Hamman y hecho mejoras en los Tandoris. Se ha creado una línea empresarial de producción y comercialización de productos naturales como jabones, alimentos procesados, plantas medicinales, ropa, todo ellos elaborado con recursos naturales locales y se ha abierto una tienda en la ciudad de Kullu donde venden estos productos.

 

Uso del hammam a diario

 

Algunas conclusiones…

Con la introducción de LPG algunas mujeres sienten como su status dentro de la familia ha cambiado. Existe un mayor respeto porque gracias a su participación dentro de los Grupos de Ahorro de Mujeres han podido acceder a un bien útil como la cocina de gas. A pesar de esto ellas son el soporte familiar haciéndose cargo del trabajo de cuidados, preparan la comida y van a trabajar fuera de casa; y sus maridos e hijos/as tienen la facilidad de poder calentarse lo preparado por ellas en la cocina de gas de manera rápida y sin esfuerzo. El aumento de tiempo libre no siempre se traduce en una descarga del trabajo, sino en un incremento de las tareas a realizar: trabajo productivo, reproductivo y comunitario. En cuanto a la deforestación, podríamos decir que la cantidad de recurso forestal que usan para calentar, cocinar ha disminuido en cierta medida; a pesar de esto y como antes mencione, la recogida de leña continúa siendo una actividad socializadora para las mujeres por lo que aunque no hagan uso del material recogido de igual manera lo acopian para hacer frente a posibles necesidades futuras.

 

Algunas ventajas e inconvenientes observados después de la implantación de este proyecto:

 

 

Algunas cuestiones:

– Salud, las mujeres presentan mayores problemas de salud que los hombres, a pesar de esto acuden con menos frecuencia que ellos a ser atendidas por especialistas. Las mujeres tienen más probabilidades de presentar mayores problemas de salud que los hombres debido a que están peor alimentadas y duplican su trabajo. Debido a la destrucción de los bosques tienen menos posibilidades de contar con el uso de plantas medicinales. La pesada carga que deben acarrear a través de largas distancias, las inhalaciones de humo por la mala combustión de las cocinas, la duplicación del trabajo dentro y fuera del hogar son algunos de los problemas a tener en cuenta para la mejora de la salud de las mujeres.

 

 

– Autonomía y emancipación, a pesar de disponer de más tiempo libre, lo vuelven a invertir en el cuidado familiar. Es acertado trabajar con mujeres pero si se quieren producir cambios sociales más profundos también se ha de trabajar con los hombres, en temas de corresponsabilidad y trabajo compartido. Este proceso es lento y necesita de trabajo continuo y subyacente a todas las esferas de la vida familiar y comunitaria.

– Deforestación. Se están realizando en algunos pueblos trabajos de reforestación, esto unido a la sensibilización y educación ambiental de las generaciones más jóvenes, llevara a una mejora y conservación óptima de los bosques.

 

 

Autora:  Carmen Manada Acero

Trabajadora Social y Licenciada en Antropología.

 

 

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