Desde el corazón…

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Artefem, un proyecto sobre mujeres a punto de cumplir un año.

 

Hace poco más de un año que Artefem se gestaba, fruto de la iniciativa de Carmen y Leonor. Este espacio abierto, flexible y solidario creado para dar voz a sus pensamientos, sentimientos y experiencias a través de la expresión artística, permitiendo encuentros enriquecedores entre todas y todos los que nos hemos asomado a su ventana.

Ventana a la que Paco se asomó poco después y los tres constituyen un terceto perfecto para reflejar sus historias y contar las de otras mujeres.

 

Nos parece buen momento para conmemorar este año de vida y rememorar los acontecimientos que, con respecto a la mujer, nos han parecido relevantes a nivel global. Desde luego no están todos los que son, pero sí los que en una lluvia de ideas nos vienen a la cabeza en un solo pestañeo.

 

Hoy, mediados de septiembre, momento en que comienzo a escribir estas líneas, la actriz y activista feminista Pamela Palenciano, a la que Artefem tuvo la oportunidad y el honor de entrevistar en este mes de julio, ha declarado en la sede de los juzgados de Plaza de Castilla, tras haber admitido a trámite el juzgado número 15 de Madrid una querella interpuesta por la Asociación de Hombres Maltratados el pasado 4 de junio. El motivo: delito de odio contra los hombres. Su monólogo autobiográfico, “No solo duelen los golpes”, lleva siendo representado durante 18 años y ha recorrido aulas, teatros y talleres de gran parte de la geografía española, Argentina, Colombia, Guatemala, México, El Salvador y Nicaragua. Asimismo, ha formado parte de programas contra la violencia en países como Corea del Sur y Austria.

No es la primera querella a la que Pamela Palenciano se enfrenta por este motivo. Sufre a diario el acoso en redes sociales. Recibe amenazas a través de su teléfono móvil. Ha soportado acusaciones e insultos por parte de la ultraderecha española.

Hoy ha sido arropada por decenas de seguidores que se han personado en sede judicial para mostrarle su apoyo. Un apoyo que es constante por parte de activistas, compañeras, educadoras, artistas y todas las personas que como ella dice “trabajan día a día para visibilizar las violencias machistas y para no olvidar nunca que el amor de verdad no duele”.

 

A principios de enero de 2021, el gobierno del ayuntamiento de la ciudad de Madrid apoyaba la iniciativa de la ultraderecha española de borrar un mural homenaje a las mujeres de un centro deportivo municipal del barrio de la Concepción. El argumento del alcalde: “es un mural feminista, pero nadie tiene la patente del feminismo”. La proposición del ejecutivo era la sustitución del mural creado en 2018 amparado y aprobado en pleno durante la legislatura anterior, por un homenaje a deportistas paralímpicos. Numerosas asociaciones vecinales, campañas en redes sociales, así como otras formaciones políticas apoyaron la permanencia del mural feminista. La eliminación del mural fue criticada por el presidente del gobierno de España y se cubrió por parte de la prensa internacional, de forma que el diario The Guardian lo señalaba como “guerra cultural”. Finalmente, gracias a una moción de urgencia presentada por la oposición el día 26 de enero, el mural de la Concepción se preservaría.

El 8 marzo el mural fue vandalizado. Los rostros de las mujeres fueron cubiertos de pintura negra a la que acompañaban palabras en términos despectivos. El ayuntamiento de Madrid prometía restaurarlo.

Durante las elecciones a la Asamblea de Madrid de 2021, el mural aún vilipendiado era cubierto por carteles de la candidatura del partido de ultraderecha Vox.

Finalmente, el 29 de agosto, las vecinas y vecinos de Ciudad Lineal ganaban la batalla y se concentraban entre aplausos y vítores de agradecimiento a Unlogic Crew, encargados de restaurarlo.

 

Llegó el 8 de Marzo, día internacional de la mujer. Día en el que salimos a las calles conmemorando las huelgas de las trabajadoras de Nueva York en el año 1909, tras fallecer 146 de sus compañeras en el incendio de una fábrica de camisetas debido a las pésimas condiciones laborales en las que trabajaban.

Este año, no exento de polémica en la Comunidad de Madrid, debido a la negativa a su organización por parte de la delegación de gobierno a consecuencia de la situación epidemiológica, las mujeres españolas,

aún limitadas por la crisis sanitaria, pudieron reivindicar de diversas formas alternativas la igualdad efectiva entre hombres y mujeres.

 

Ese mismo día, una mujer era herida de gravedad a manos de su exmarido en Massmagrell (Comunidad Valenciana) tras asestarle numerosas puñaladas en tórax y abdomen en plena vía pública.

Una premeditada y macabra violencia que en lo que va de año en nuestro país, a día de hoy 15 de septiembre, les ha costado la vida a 34 mujeres, 1112 desde el año 2003 (fecha en la que comienzan a contabilizarse formalmente las víctimas de violencia machista), con un total de 323 menores huérfanos. Desde 2009 se han notificado 1.743.680 denuncias por violencia de género.

Escandalosa es la cifra de 40 menores asesinados por sus propios progenitores. Una violencia vicaria que deja historias tan desgarradoras como las de las pequeñas Anna y Olivia (el cadáver de la última fue encontrado dos meses después de su desaparición en abril de 2021 a una profundidad de 1000 metros en la costa de Tenerife) o la del pequeño Leo, asesinado por su padre en un hotel de Barcelona en agosto de 2021. Sentimos escalofríos cuando rememoramos estos acontecimientos. Sentimos rabia. Sentimos impotencia. Sentimos miedo. Estamos hambrientas de justicia, siendo conscientes de que ya nada en este mundo saciará la desazón y el dolor que han de sentir sus madres.

El mes de mayo ha sido especialmente trágico a este respecto, en solo cuatro días, las vidas de cuatro mujeres y el hijo de una de ellas fueron arrebatadas por sus ex parejas o por hombres que decían amarlas.

Nos preguntamos qué ocurriría si en lugar de cuatro mujeres asesinadas por sus parejas o exparejas en el plazo de cuatro días, cuatro auxiliares de vuelo asesinaran a cuatro rubios, por poner un ejemplo.

¿No son demasiadas mujeres? ¿No son demasiadas muertas? ¿No son demasiados niños y niñas asesinados por sus padres?

Necesitamos respuestas contundentes. Necesitamos soluciones reales. Necesitamos justicia verdadera.

Se nos quedan cortas las buenas intenciones, las declaraciones institucionales, los minutos de silencio, el nombramiento público de las mujeres asesinadas en las cámaras de representación ciudadana, los mensajes de pésame.

Es realmente necesaria una transformación global, sociosanitaria, educativa, cultural, informativa, política. Una transformación estructural de los cimientos que sustentan la sociedad. Una transformación legislativa verdaderamente efectiva.

 

En este aspecto, en el mes de Julio se aprobaba el anteproyecto de Ley Orgánica de Garantía Integral de Libertad Sexual que en septiembre ha comenzado su andadura parlamentaria, pudiendo sufrir modificaciones hasta su aprobación en el congreso, pasando previamente por los órganos consultivos de Consejo General del Poder Judicial y el Consejo de Estado.

Con su tramitación se pretenden cambios en el Código Penal, así como acompañamiento de la víctima durante todo el proceso, hacer visibles y contabilizar oficialmente violencias habituales de la misma forma que se contabiliza la cifra de mujeres y menores asesinados desde 2003, contabilizar oficialmente los crímenes sexuales, combatir la trata, explotación y prostitución…

Todo indica que se producen avances en materia de igualdad. El futuro nos dirá cuán garantista resulta finalmente esta ley.

 

También en otros países, durante el primer año de vida de Artefem, se han producido cambios esperanzadores en la vida de las mujeres.

A finales del 2020 se legaliza en Argentina la interrupción legal del embarazo hasta la semana 14.

En México hace pocos días se ha producido un importante precedente legal cuando la Suprema Corte de la Nación declaraba que abortar no es un delito, aunque a nuestras hermanas mexicanas aún les queda un largo recorrido para su efectividad en todos los estados. Esperemos que no sea el mismo largo tiempo que las mujeres de 8 provincias españolas llevan esperando para poder abortar en un establecimiento sanitario público desde hace 30 años a pesar de que nuestra legislación garantiza el acceso a este procedimiento a todas las mujeres.

Sudán ha ilegalizado la mutilación genital femenina, un país en el que hasta el 86,6% de mujeres han sufrido esta cruenta barbaridad, según fuentes de Unicef.

Gobiernos como el escocés o neozelandés ofrecen ya productos gratuitos para la menstruación, evitando así la pobreza menstrual a la que se ven sometidas en el mundo muchas mujeres con un negativo impacto

para su salud y bienestar. En países como India las mujeres desconocen un producto que en el primer mundo resulta tan cotidiano como una compresa. Aquí, en España, estos productos están grabados con un IVA del 21%, como si menstruar fuera un lujo: un bolso de Loewe o unos zapatos de Manolo Blahnik.

República Dominicana ha prohibido el matrimonio infantil, teniendo que esperar ambos cónyuges a cumplir 18 años. Se estima que hasta entonces el 36% de niñas y adolescentes se casaban a una edad más temprana.

Mujeres comienzan a ostentar puestos de relevancia política impensables en otros tiempos, como sucede en el caso de la vicepresidenta de los Estados Unidos de América, Kamala Harris. Y las que ya eran influyentes comienzan a definirse como feministas, tal como hizo Angela Merkel hace unos días en un acto organizado por la escritora Chiamanda Ngozi Adichie.

 

Terriblemente, el mundo quedó consternado hace apenas un mes con la caída de Kabul como consecuencia de la salida de los Estados Unidos de esta región, dejando expuestas a las mujeres afganas al ostracismo, la invisibilidad, las violaciones dentro del matrimonio, la prohibición a la educación, al deporte…, a los derechos humanos, a la libertad.

Puede ser este el ejemplo de máximo exponente de la desventaja que supone nacer mujer en el mundo.

De ahí en descenso, las que no somos capaces de vivir sin ponernos esas gafas que nos hacen analizar cualquier hecho, cualquier acción desde la perspectiva de la equidad, la solidaridad y la justicia, pueden imaginarse que aún nos queda una tortuosa senda por recorrer para conseguir la tan ansiada igualdad. En el caso de que algún lejano día se consiga, el precio a pagar, el sufrimiento, habrán sido demasiado altos para nosotras y muy difícil de redimir.

 

Mientras tanto, continuaremos denunciando, compartiendo, manifestándonos, quejándonos, gritando, oponiéndonos, defendiéndonos de cualquier acto que atente contra nosotras.

 

Mientras tanto, desde Artefem, con nuestros pequeños actos, podemos contribuir a construir el mundo libre que tanto anhelamos.

 

Feliz vida Artefem, que cumplas muchos más.

 

Ada Fuentes

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