Día Internacional del Teatro. 27 de marzo 2022.

En el día mundial del teatro me doy cuenta de lo sagrado e imprescindible que es el teatro, hoy y ahora, más que nunca.

Un mundo que toca lo absurdo por el nivel de locura que lo habita.

Personas perdidas, dolidas y buscando insensibilizarse para protegerse.

Un futuro incierto, efímero e invisible.

Necesitamos humanidad, volver a los orígenes, a nuestra esencia, y a tomar conciencia plenamente para aguantar y luchar frente a este caos destructivo que nos rodea.

Necesitamos unirnos, mirarnos, sentirnos, tocarnos, abrazarnos, escucharnos, y volver a jugar con la vida.

Necesitamos, más que nunca, volver a la escena y hacer teatro.  Movernos, sudar, reír, desahogarnos, sentirnos, y dejar lejos nuestra mente, el tormento de noticias, y el cotidiano deprimente.
Más que nunca, queremos ser y compartir.

Necesitamos, más que nunca, al otro, al grupo, vernos reflejados, no sentirnos solos, estar juntos, palpitar y querernos.

Necesitamos Humanidad.

Y también necesitamos libertad, libertad total para expresar nuestra rabia, dolor, insatisfacción, rebeldía, valentía, optimismo, para alzar nuestra voz.

Necesitamos encarnar, habitar, sentir y compartir ese dolor que inunda el mundo de hoy en día.
Queremos gritarlo, vomitarlo, denunciarlo, transformarlo, darle voz, en amor a todos los que no pueden ya hacerlo y lo sufren.
Es nuestro deber sentirnos activos, generosos, importantes en construir lo que realmente importa en este mundo, y es, la humanidad.

Humanidad sinónimo de amor.

Pero nos damos cuenta de que en nuestros escenarios tampoco somos libres.
Lo monstruoso también llega hasta ahí y nos impide nuestra libertad teatral, nuestro arte, nuestra lucha, nuestra esencia.

Yo os digo, no, no me quitarán mi libertad, mi arte, y menos aún, mi humanidad.

 

Leonor Imbert.

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