Ser una mujer libre y vencer el miedo

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¿Por qué me siento más libre en la soledad?

La soledad no debería ser sinónimo de libertad. No.

Yo, siempre a contra corriente, siempre, incómoda en la multitud, siempre diferente, siempre pequeña, siempre miedo.

¿Por qué siempre nos hacemos menos de lo que somos frente a los otros?

Adoptamos el rol de sumisas y de víctimas.

Seguimos siendo niñas, niñas pequeñas. Como ir al cole por primera vez pero siendo adultas.

Tengo miedo. Miedo a lo desconocido, miedo al no control.

Miedo a no hacer bien las cosas, a no gustar, a lo que puedo hacer, a sorprenderme de lo que hago y tener miedo de lo que hago, miedo de mí…

El miedo a no entender algo o no saber, me hace justamente no entender y no saber, me lo provoca, lo crea cuando no es cierto, no existe.

Mi bloqueo es miedo. Mi falta de libertad es miedo.

Miedo a mí misma, como si no me conociera.

Todo se vuelve muy complicado, voy hacia un lado y su opuesto, no sé quién soy, no sé dónde situarme, no sé definirme.

Busco demasiadas respuestas, hago demasiadas preguntas, quiero demasiado, quiero decir siempre más de lo que digo, quiero todo, búsqueda continua, insatisfacción, no saber estar tranquila y bien, buscar la complicación, el drama, el conflicto, es lo que conozco y ya estoy acostumbrada a eso.

Sensación de estar perdida por demasiada información sobre mí, demasiadas sensaciones. Confusión total. Mezcla de vértigo. Saturación.

Este miedo me provoca angustia, ansiedad y depresión.

Todavía soy muy frágil. Vuelvo a ser niña, a ser vulnerable, frágil.

Ciclo, regla. Vuelta a empezar.

Necesidad de abrazo, necesidad de amor, de sentirme amada y aceptada.

Necesidad de una madre que me diga: “lo has hecho bien, te apruebo, te quiero.”

Busco la seguridad y me siento mejor, con un entorno seguro y que no me critica, eso es lo que necesito.

Así me relajo y puedo disfrutar, dejo mis pensamientos obsesivos y mi pasado: me permito ser, sentirme libre, sentirme amada.

Me libero de muchos pesos que cargo a mis espaldas, voy dejándolos caer, dejándolos ir, poco a poco.

Voy aligerando mi viaje, camino más fuerte y al fin puedo echar a volar, libre, sin miedo.

Leonor.

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